La Ley de Mercados Digitales (DMA) de la Unión Europea, que pretende limitar el control de las grandes empresas tecnológicas, se ha topado con su primer obstáculo. En un giro dramático de los acontecimientos, iMessage de Apple y el motor de búsqueda Bing de Microsoft lograron evitar ser categorizados como “servicios de plataforma central” sujetos a reglas y regulaciones más rigurosas.
El soporte RCS de Apple puede deberse a preocupaciones regulatorias
Apple argumentó que iMessage, que se utiliza principalmente para comunicaciones personales, no debería estar sujeto a la regulación de la DMA sobre herramientas comerciales críticas. Si bien la UE inicialmente estuvo de acuerdo con este argumento, los críticos señalan que el dominio de iMessage en ciertas regiones crea una exclusividad de “burbuja azul”, lo que genera presión social. Los usuarios de Android, que utilizan la burbuja verde, se sienten excluidos, lo que dificulta la competencia y la elección del usuario. Esto genera preocupación sobre la dinámica de poder dentro del espacio de la mensajería.

Se presentaron argumentos similares para Bing de Microsoft. A pesar de ser el motor de búsqueda dominante en Europa, Microsoft argumentó con éxito que su participación de mercado, comparada con la de Google, no era lo suficientemente significativa como para justificar una regulación. Sin embargo, algunos sostienen que la cuota de mercado no es el único factor. La estrecha integración de Bing con otros productos de Microsoft, como Windows, aún podría darle una ventaja injusta.

Esta decisión marca un revés para el impacto inmediato de la DMA. Si bien los gigantes tecnológicos pueden alegrarse, persisten las preocupaciones sobre su influencia. La falta de regulación potencialmente permite que las plataformas dominantes mantengan sus jardines amurallados, obstaculizando a los competidores más pequeños y limitando las opciones de los usuarios.
Este es sólo el comienzo de la historia. Las exenciones para iMessage y Bing se basan en interpretaciones actuales de la DMA. Futuras revisiones o impugnaciones judiciales podrían cambiar el panorama. Además, el debate sobre el dominio y la competencia de las plataformas está lejos de terminar. Es probable que los organismos reguladores vigilen de cerca cómo evolucionan estas plataformas y podrían revisar el tema en el futuro.
(A través deBloomberg)
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