Por qué el iPad Pro, MacBook Pro y Vision Pro M5 parecían inacabados

La línea de octubre de Apple, el iPad Pro M5, el MacBook Pro M5 y el M5 Vision Pro, debería haberse sentido como un paso seguro hacia su próxima generación de silicio. En cambio, el lanzamiento conllevaba una extraña sensación de prisa, como si Apple no pudiera darse el lujo de esperar pero tampoco tuviera muchas novedades que mostrar.

Todo en estos anuncios parecía comprimido. Ningún evento, ninguna historia, ningún lenguaje visual para enmarcar una nueva era. Solo páginas silenciosas de productos actualizadas de la noche a la mañana, todas apuntando hacia una sola idea: velocidad. Chips más rápidos, gráficos más rápidos, renderizado más rápido. La ironía es que la propia Apple sintió que era la que tenía prisa.

Parte de esta prisa proviene del momento oportuno. El mundo de la tecnología ha entrado en una carrera en la que la IA es lo primero, en la que todas las empresas intentan demostrar que su hardware puede “pensar” además de computar. Para Apple, el silencio en esa conversación habría parecido un estancamiento. Las actualizaciones de inteligencia y rendimiento del chip M5 tienen sentido en ese contexto, pero llegaron sin la confianza del descubrimiento. Se trata menos de “aquí está lo que sigue” y más de “todavía estamos aquí”.

Luego está Vision Pro, el producto más ambicioso de Apple en años, ahora sutilmente reposicionado mediante una actualización de mitad de ciclo. Una nueva Dual Knit Band, un chip ligeramente mejor y mayor duración de la batería. Las actualizaciones se sienten como si Apple intentara suavizar las asperezas de una idea que aún no se ha asentado en su propósito. Se puede sentir la energía nerviosa de la empresa: querer que Vision Pro tenga éxito, pero saber que los auriculares todavía pertenecen a unos pocos, no a muchos.

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Mientras tanto, el iPad Pro y el MacBook Pro son víctimas de su propia madurez. Las versiones M5 aportan ventajas reales, pero nada que redefina su identidad. La historia solía ser sobre la reinvención: más delgada, más rápida, más brillante, más inteligente. Ahora se trata de iteración. Necesario, quizá inevitable, pero rara vez inspirador.

Esa es la extraña tensión de Apple en 2025. La compañía todavía está construyendo el futuro, pero los anuncios parecen actualizaciones de mantenimiento. Es posible que Apple quisiera aclarar las cosas antes de su próxima gran revelación, tal vez un movimiento más grande en IA o una evolución de Vision Pro impulsada por software. Pero por ahora, el ciclo del M5 parece el puente entre dos momentos más interesantes.

A veces, incluso Apple tiene que actuar rápido para quedarse quieto.